Las patologías bucales más prevalentes en el mundo, así como en nuestro país, son la caries dentales y enfermedad periodontal (gingivitis y periodontitis).

La odontóloga del Hospital Clínico del Sur, Alejandra Casanova, explica que la caries dentales se consideran dentro del grupo de enfermedades  crónicas  que pueden ser  complejas o multifactoriales. “Dentro de los factores de riesgo se encuentran la placa bacteriana (biofilm), alimentación, factores socioeconómicos y la susceptibilidad individual”, asevera.

Respecto a las consecuencias de la enfermedad periodontal, la especialista manifiesta que “es una enfermedad infecciosa cuyas características clínicas incluyen  la pérdida de  inserción y de hueso alveolar, sacos periodontales y la inflamación gingival.  Todo lo anterior, sin el tratamiento apropiado pueden conducir a la pérdida de dientes. Algunos factores de riesgo asociados a la enfermedad periodontal son: higiene bucal, edad, nivel socioeconómico, género, nivel educacional y tabaco”.

Sobre el cuidado dental y prevención, la odontóloga recomienda “una correcta técnica de cepillado y uso de seda dental, dieta baja en carbohidratos y visitas periódicas al dentista pueden prevenir la mayoría de estos problemas”, expresa.

Agrega que “Aunque la placa bacteriana se forma de manera permanente, su acción más dañina se desarrolla después de comer, cuando la producción de ácidos es más elevada, puesto que, en ese momento, las bacterias de la placa disponen de sustancias nutritivas para metabolizarlas y producir ácidos. La placa es muy difícil de ver y no se puede remover enjuagando la boca. La mejor manera de remover la placa es usar un cepillo y seda dental regularmente”.

Consejos:

  • Los controles deben ser periódicos, cada 6 meses, para prevenir las enfermedades más comunes como caries y enfermedad periodontal.
  • Dieta baja en carbohidratos y visitas periódicas al dentista pueden prevenir enfermedades dentales.
  • El objetivo principal del cepillado es desorganizar la placa bacteriana que se forma permanentemente sobre los dientes y encías, para impedir que las bacterias nocivas produzcan los ácidos que dañan a las capas externas de los dientes e inflamen las encías.