wses196333El retornar al trabajo luego de unas vacaciones largas, e incluso no tan largas, puede ocasionar una condición sintomática que aunque no se considera una enfermedad real, sí puede generar importante sintomatología de tipo adaptativa y que configura el llamado “Síndrome Postvacacional”. El psiquiatra del Centro Médico del Hospital Clínico del Sur, Raúl Hernández, explica que “esta condición puede ir desde una ligera desadaptación, pasajera, hasta una constelación de síntomas psicológicos y físicos que podrían necesitar tratamiento”.

El especialista nos da a conocer algunos de los síntomas que se podrían presentar en este síndrome: Alteraciones del sueño con insomnio de conciliación o despertar nocturno o precoz, tristeza, apatía, fatiga fácil, cansancio inexplicable, ansiedad, molestias musculares, desórdenes gastrointestinales, náuseas, palpitaciones, sensación de ahogo, alteraciones de memoria y concentración, sentimientos de desesperanza o frustración.

Dependiendo del tipo de desadaptación y de la intensidad de la sintomatología, el psiquiatra, manifiesta que “existen estrategias terapéuticas que van desde intervenciones psicoterapéuticas hasta la necesidad de farmacoterapia, las cuales se realizan en el Centro Médico del Hospital Clínico del Sur”.

¿Cómo evitar el Síndrome Postvacacional?

El profesional de la salud, expresa que lo normal es que los trastornos asociados con el regreso al trabajo remitan espontáneamente en unos días, tras un periodo de adaptación. Sin embargo se pueden tomar algunas medidas para evitarlos o minimizarlos:

  • Ir asumiendo tareas laborales de manera gradual, para ir mejorando paulatinamente el rendimiento y eficacia.
  • Dejar planificadas las tareas pendientes antes de salir de vacaciones, para poder tener una organización preliminar cuando regrese al trabajo.
  • Evitar darle demasiada importancia, ya que se trata de un periodo de adaptación,  pero si es muy intenso o dura más de 15 días y las molestias van aumentando, es aconsejable consultar a un especialista.
  • Intentar evitar la incorporación al trabajo un lunes, ya que el efecto de la fatiga se intensifica a lo largo de la semana.
  • Tratar de fraccionar los periodos de vacaciones, para disfrutar de varios descansos a lo largo del año.
  • Evitar acortar vacaciones y volver bruscamente al entorno laboral.
  • Dormir más horas los primeros días de incorporación al trabajo y evitar trasnochar.
  • Apoyarse en los compañeros de trabajo, mediante una comunicación positiva ayuda a sobrellevar la jornada laboral.
  • Mantener una actitud positiva: Fomentar pensamientos positivos alejados de la queja constante y considerar el regreso como una oportunidad de retomar rutinas e iniciar nuevos proyectos es fundamental para conseguir un proceso de adaptación saludable tras las vacaciones.
  • Planificar actividades de ocio con familiares y amigos en el tiempo libre, para evitar la asociación del trabajo con rutinas exclusivamente negativas.

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